Arritmias y deporte
 
 
ARRITMIAS Y DEPORTE
EL LENGUAJE DEL CORAZÓN
 
Tras un ajustado sprint o ante una competición decisiva, nos puede parecer que el corazón late a velocidad de vértigo, cuando son respuestas normales al esfuerzo intenso y al estrés o la tensión acumulada. Pero a veces algunos deportistas experimentan en reposo pulsaciones demasiado aceleradas o demasiado lentas, que es preciso analizar. Son las arritmias, un trastorno que no siempre se debe calificar como tal.
 
Decía un viejo slogan que mover las piernas mueve o estimula el corazón, y ciertamente quienes más mueven o ejercitan sus piernas, y también sus brazos, y todo el cuerpo en diferente armonía, son los deportistas de las más variadas disciplinas. La influencia del deporte en la buena salud del corazón está fuera de toda duda.
Pero en ocasiones el corazón nos lanza avisos, también a aquellos que se dedican al deporte de forma asidua o intensa, a través de repentinos episodios de palpitaciones, mareos o incluso de pérdida del conocimiento. Y en tal caso, el primer paso es acudir al médico para averiguar prontamente las causas. Podemos estar ante un caso de arritmias, un trastorno del que no se escapan los deportistas, aunque en la mayoría de las casos no revista especial gravedad.
 
Una arritmia no es más que una alteración del ritmo cardiaco, tanto por un aumento del ritmo, lo que se conoce como taquiarritmias o taquicardias, como por un enlentecimiento del mismo o bradicardia.
 
Los latidos del corazón se producen como respuesta a unos impulsos eléctricos que hacen que las aurículas y los ventrículos se contraigan para impulsar el riego sanguíneo por todo el cuerpo a través de las arterias. Este impulso eléctrico del corazón se inicia en el nodo sinusal, en la aurícula derecha. De ahí pasa al nodo aurículo-ventricular, que es la unión de las aurículas con los ventrículos, para inmediatamente después entrar en éstos, que cuando están llenos, se contraen e impulsan la sangre a las arterias. El corazón bombea cada día alrededor de 10 mil litros de sangre
La frecuencia cardiaca considerada normal en reposo se encuentra entre las 60 y las 80 pulsaciones por minuto, todo lo más hasta las 100. Los niños, hasta los 10 años, pueden presentar pulsaciones de hasta 120.
-    Pero en el caso de los deportistas –nos aclara el doctor Carlos de Teresa, médico cardiólogo, especializado en medicina deportiva, que nos ha asesorado en este artículo- lo más normal es que se encuentre por debajo de los 60 ppm, y tanto más cuanto más deporte de resistencia se practique. En el caso de maratonianos y ciclistas hemos llegado a observar frecuencias de hasta 35 ppm durante la realización de electrocardiogramas de reposo.
Parece evidente por tanto que en los deportistas, sobre todo en profesionales y asiduos, las arritmias más frecuentes lo son por pulsaciones bajas, lo cual no deja de ser normal.
- El corazón del atleta puede presentar algunas alteraciones fisiológicas del ritmo cardiaco, como bradiarritmias y bloqueos de primer grado de la conducción aurículo-ventricular, pero todas ellas se producen como respuestas normales a su entrenamiento y a un predominio del sistema nervioso parasimpático o relajador sobre el simpático o excitador.
La medicina distingue entre arritmias supraventriculares, que son aquéllas que se localizan por encima de los ventrículos, y ventriculares, que se originan en éstos. Las arritmias pueden ser también crónicas o puntuales.
Los síntomas más habituales que delatan la presencia de arritmias suelen ser, por supuesto, las palpitaciones, pero también los mareos, la debilidad física y la pérdida de conocimiento
- La pérdida de conocimiento de forma súbita es el síntoma que más nos debe alertar sobre la presencia de una arritmia, recalca el doctor de Teresa.
Aquel atleta, gimnasta, ciclista o deportista en general que un buen día empieza a experimentar alguno de estos síntomas, en especial el último de ellos, debe acudir sin demora al médico a fin de que se analice el tipo de arritmia que padece y tratar de averiguar la causa que la produce.
-    Y se debe valorar también la repercusión que esa arritmia pudiera tener sobre su salud y su rendimiento deportivo.
No obstante también se dan arritmias que no producen síntoma alguno.
Cuando las arritmias pueden vincularse al ejercicio físico será necesario someter al deportista a una prueba de esfuerzo, utilizando un aparato de cinta sin fin como las que estamos acostumbrados a ver en los gimnasios, pero adaptada para establecer una electrocardiografía de esfuerzo, con la instalación de parches o electrodos en el pecho, brazo y piernas. A través de este examen, el médico cardiólogo puede tener una visión general de la salud del corazón y descartar posibles patologías.
SÍNTOMAS QUE DELATAN ARRITMIAS (recuadro)
-    Latidos del corazón demasiado acelerados o demasiado lentos
-    Latidos intermitentes
-    Sensación de opresión en el tórax
-    Presencia de mareos, vértigos o desequilibrios
-    Desmayos, pérdida del conocimiento
-    Dificultades para respirar
-    Palidez
-    Sensación de fatiga
-    Sudoraciones intensas inexplicables
De entrada, no tenemos que pensar que una arritmia tenga por qué modificar de forma sustancial la rutina diaria del deportista.
-    En la mayor parte de los casos, las arritmias supraventriculares en deportistas suelen ser benignas y no tienen repercusión en el deporte, pero no se puede generalizar y por ello siempre es preciso hacer un estudio a fondo que permita precisar el tipo de arritmia, las causas que lo originan y las medidas que se han de tomar para afrontarlas.
Las arritmias obedecen a tres causas básicas, a saber, que por alguna razón falle la generación del impulso eléctrico, que éste se produzca en un lugar equivocado o que los caminos para la transmisión eléctrica de ese impulso estén alterados. Y estas causas pueden responder a razones de tipo fisiológico, como la anemia o la taquicardia, o patológico.
- La mayoría de las arritmias que se producen en los deportistas están relacionadas con el aumento del tono parasimpático, es decir, el que se da en el sistema nervioso relajador. De hecho la mayoría de las alteraciones electrocardiográficas fisiológicas que aparecen en los deportistas tienen esta misma causa, sin que ello suponga ningún riesgo si no existen alteraciones patológicas adicionales.
La mayoría de los casos de desvanecimientos e incluso de muertes repentinas en atletas jóvenes se debían a la existencia previa de patologías cardiovasculares que habían pasado desapercibidas hasta ese momento o que no habían sido detectadas por los medidores cardiológicos. El tratamiento farmacológico de las arritmias ha de ajustarse a las características específicas de cada tipo de alteración y está claro que debe ser el médico cardiólogo el que establezca el más adecuado para las condiciones del deportista.
Pero, de entrada, un deportista que se ha visto afectado de episodios de arritmias tiene en su mano, o en su voluntad, diversas vías para tratar de reducir su incidencia, y éstas pasan por el ritmo de vida, la forma de afrontar las dificultades y la tensión nerviosa o de combatir el estrés.
-    Algunos trastornos del ritmo cardiaco –nos comenta el doctor de Teresa-, como los extrasístoles ventriculares –acaso el trastorno del ritmo cardiaco más común, que se manifiesta con palpitaciones en el tórax y cuello y a veces con la sensación de que se detiene el corazón-, que se perciben como vuelcos del corazón, pueden estar relacionados con estados de mayor estrés o con la ingesta de estimulantes como café, colas, etc. En estos casos es recomendable abandonar el consumo de estos estimulantes y potenciar una alimentación rica en antioxidantes e hidratos de carbono complejos –pastas, legumbres-, incrementar la ingesta de líquidos y reducir en lo posible el ritmo del entrenamiento, al tiempo que se debe mejorar la calidad del descanso.
CÓMO MEDIR EL PULSO
La forma más sencilla para conseguir calcular el ritmo de las pulsaciones consiste en colocar los dedos índice y medio en la parte anterior de la muñeca y presionar con los dedos extendidos hasta que se perciba el pulso. Una vez que se ha percibido, se deben contar los latidos durante un minuto completo o bien durante 30 segundos y multiplicar por dos. También se puede medir en el cuello, bajo la barbilla. Se debe evitar tomar el pulso si estamos muy nerviosos o aprensivos, y esperar a que estemos más calmados.  
 
CONSEJOS BÁSICOS PARA CALMAR (Y PREVENIR) LAS ARRITMIAS
-    Reducir el consumo de café, té, cola y otros estimulantes
-    Reducir el consumo de alcohol y tabaco
-    Evitar el consumo de drogas estimulantes, como la cocaína y las anfetaminas
-    Evitar alimentos muy fríos o muy calientes
-    Mantenerse siempre bien hidratados. La deshidratación puede ser causa también de arritmias
-    Procurar no exponerse a cambios bruscos de temperatura
-    Consultar con el médico a la hora de tomar medicamentos, sobre todo si éstos pueden provocar taquicardia como efecto secundario, como es el caso de betabloqueadores, antihistamínicos, descongestionantes, antivertiginosos, anticatarrales e inhaladores que actúan como dilatadores bronquiales, entre otros
-    Llevar una dieta alimenticia equilibrada, baja en grasas y rica en antioxidantes, carbohidratos y ácidos grasos poliinsaturados
-    Procurar no obsesionarse con los compromisos o competiciones deportivas, o incluso abandonar la competición mientras persistan las arritmias
-    Tratar de marcar distancias con el estrés y la tensión nerviosa
-    Reducir la intensidad o el volumen del entrenamiento deportivo si es necesario, al menos durante el periodo de tiempo que convenga
-    Disponer de las condiciones óptimas para asegurar un descanso completo que favorezca la necesaria recuperación
CUANDO EL CORAZÓN VA SOBRADO
Entre los deportistas de alta competición y muchos otros de amateurs, pero acostumbrados a grandes gestas, el tipo de arritmia que más se repite es la bradicardia sinusal, caracterizada por un ritmo de palpitaciones más lento de lo normal.
-    La presencia de bradicardias en deportistas en sí misma no constituye una situación preocupante, que precise de tratamiento alguno. Sólo en el caso de que dichas bradicardias no desaparezcan durante el ejercicio, es decir, que el pulso no aumente progresivamente conforme avanza el ejercicio, o cuando provoquen mareos o pérdidas del conocimiento, se podría entonces pensar que tiene relación con alteraciones patológicas no vinculadas al entrenamiento, en cuyo caso se habrían de analizar para tratarlas de la forma más adecuada.
Como nos explica el doctor de Teresa, en la mayoría de los casos las bradicardias o baja frecuencia cardiaca en los deportistas no suponen ningún impedimento para conseguir un buen rendimiento deportivo.
-    Bien al contrario, la bradicardia se produce debido a las adaptaciones del miocardio al ritmo del entrenamiento, de forma que para bombear la sangre demandada por el resto del cuerpo, especialmente por los músculos, el corazón del deportista consigue hacerlo con menos latidos, ya que con cada uno de ellos es capaz de bombear una cantidad de sangre mayor que la de cualquier persona no entrenada. Es decir, el corazón del deportista es más distensible –más elástico- de lo que suele ser normal, por lo que admite una mayor cantidad de sangre, y a eso se suma que es también más contráctil, es decir, es capaz de contraerse hasta expulsar toda la sangre que ha entrado en los ventrículos en cada latido.
Un deportista con un corazón tan elástico, que desarrolla un ritmo bajo de latidos, no tiene, en principio, que tomar medidas especiales para tratar de corregir esa tendencia, porque como de nuevo nos aclara el doctor de Teresa:
-    Este fenómeno es una adaptación fisiológica al entrenamiento físico. Por esta razón, no sólo no se debe hacer nada especial, sino que además es una demostración más de que se está bien entrenado.
QUÉ DEPORTE ELEGIR
Al hablar de taquicardias, sobre todo en deportistas no demasiado entrenados, se suele poner el ejemplo del buceo o del alpinismo como paradigma de deporte que no sería tan recomendable en su caso.
- Los deportes menos aconsejados para los deportistas con arritmias son aquellos que producen una mayor estimulación nerviosa y que requieren por tanto más trabajo cardiaco. Por otro lado, la competición es otro factor que puede predisponer más a que se produzcan alteraciones del ritmo cardiaco, ya que existe un mayor estrés emocional y al mismo tiempo se genera una mayor exigencia física para tratar de conseguir la victoria.
Por contra, resulta fácil entender que sean los deportes de tipo aeróbico los que serían, en líneas generales, más recomendables para prevenir las arritmias o para evitar que se intensifiquen.
-    En efecto, los ejercicios y deportes más recomendados son los de tipo dinámico como las carreras en atletismo, la natación, el ciclismo..., cuando se practican a una intensidad preferentemente aeróbica, esto es, moderada. Este tipo de deportes es el que provoca un mayor número de respuestas beneficiosas para nuestro corazón y sistema vascular, como son las respuestas antioxidantes, las antiinflamatorias, una menor estimulación del sistema simpático (adrenalina), etc.
DEPORTES ANTIARRITMICOS (recuadro)
-    Carreras largas de atletismo
-    Maratones
-    Marcha atlética
-    Cross, carreras campo a través
-    Natación
-    Ciclismo
-    Spinning o bicicleta parada
-    Triatlon (prueba combinada de carrera a pie, natación y ciclismo)
-    Gimnasia aeróbica y fitness
-    Excursionismo (sin ascender a grandes altitudes)
-    Remo
-    Aquagym
-    Tai Chi
-    Yoga
 
 
LA AYUDA DE LAS PLANTAS
Los tratamientos farmacológicos para reducir las taquicardias, como los betabloqueantes, deben ser establecidos por el médico cardiólogo en función de las características del deportista, del deporte que practica y de la incidencia negativa que tales arritmias puedan tener sobre su rendimiento deportivo. Pero existen apoyos, más allá de los fármacos, que pueden ayudar a disminuir las palpitaciones, como la fitoterapia, la aromaterapia o la homeopatía. Hemos seleccionado algunos ejemplos de remedios que pueden servir, cuanto menos como complementación a una dieta equilibrada y a una disposición vital adecuada para tratar de minimizar las arritmias.
-    Espino albar. Tiene una clara acción sobre los trastornos del ritmo cardiaco y mejora la circulación coronaria. Lo recomiendan los herbolarios para combatir las arritmias nerviosas. Se usan las flores y las hojas, y se toma en infusión –combinada con otras plantas que mejoren su sabor como el anís o la melisa-, en tintura alcohólica, en extracto líquido y en cápsulas.
-    Tilo. Es un sedante clásico, muy útil para reducir las palpitaciones por nervios y estrés, y para tratar la tensión arterial. Se usan las inflorescencias, que se toman en infusión o en extracto líquido.
-    Agripalma. Tiene efectos antiarrítmicos, antiespasmódicos y sedantes. Se emplean las sumidades en flor. Se indica muy especialmente para combatir las taquicardias y regularizar el pulso, y como tranquilizante natural en caso de ansiedad leve e insomnio. Se toma en infusión, tintura y extracto líquido, combinada a veces con pasiflora y flor de azahar.
-    Melisa. Es un sedante suave, que calma las palpitaciones nerviosas y favorece el pulso normal. Es una buena ayuda para combatir la irritabilidad y el estrés. Se emplean las hojas y flores. Se toma en infusión simple o combinada, en extracto líquido y tintura.
-    Otras plantas: verbena, manzanilla, astrágalo chino, pasiflora, valeriana, etc
 
Texto: Jordi Cebrián
Asesor: Dr. Carlos de Teresa
Médico cardiólogo
 
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