Plantas Medicinales
Bardana, excelente depurativo de la piel
Tiene propiedades diuréticas, hipotensoras, desintoxicantes y antibacterianas.
Las enormes hojas basales de la bardana delatan su presencia en los márgenes de bosques y los prados húmedos donde crece. Conocida también por lampazo mayor, su denominación científica Arctium lappa y A. minus procede del vocablo griego arctos por oso y lappa por agarrar, en alusión quizás a que sus brácteas espinosas, que se adhieren con facilidad a la ropa. Es una planta bienal, robusta, con el tallo grueso, erecto y ramificado y las hojas carnosas. Las flores, de floración primaveral, son tubulares, y se reúnen en capítulos florales esféricos, de color púrpura. Se aprovecha la raíz en su primer año de crecimiento, y se arranca en verano.
También se utilizan, aunque en menor medida, las hojas y las semillas. Tiene un sabor ligeramente dulzón y viscoso. La bardana contiene inulina en abundancia, mucílagos, sales minerales, glicósidos amargos como la arctiopicrina, flavonoides como la arctiína, un aceite esencial, ácidos fenólicos, fitosteroles y taninos. El potasio y la inulina confieren a la bardana una potente acción diurética y depurativa. Es además desintoxicante, antibacteriana, hipoglucemiante y digestiva.
Se ha indicado como un purificante natural del organismo, en curas primaverales, para favorecer la eliminación de toxinas y para disminuir el volumen de ácido úrico y urea. Es útil para tratar la infección en los conductos urinarios, para prevenir la formación de cálculos renales y favorecer su disolución.
Reduce la glucosa en sangre y ejerce un efecto hipotensor, asociado a su condición de planta diurética, pero debe tomarse bajo control médico a fin de evitar descompensaciones tensionales.
Estimula además la secreción de bilis y el apetito, cuando éste se ha perdido tras un proceso o un periodo largo de convalecencia.
Las hojas y los tallos jóvenes pelados de la bardana se pueden consumir hervidos como verdura. También se toman en crudo, sazonados con aceite de oliva y vinagre, en ensaladas, y las raíces, tostadas, como un sustituto del café.
La bardana se presenta en planta seca para decocción, tintura, en polvo, en extracto fluido, en decocción para uso tópico y en forma de linimento para practicar masajes.
Remedio anti-acné
Su uso más común es como depurativo para combatir las impurezas de la piel: acné, forúnculos, eccemas, granos o dermatitis seborreica, siendo un alivio contra los picores cutáneos.
Una excelente fórmula para tratar el acné es la que combina, a partes iguales, raíces de bardana y diente de león con zarzaparrilla y corteza de guayaco, todas ellas depurativas. Se toma una cucharada sopera rasa de la mezcla por cada vaso de agua. Se hierve unos cinco minutos y se deja reposar. Se tomará un vaso de la tisana antes de las comidas principales. Para combatir los eccemas cutáneos
Para eliminar el escozor que producen los eccemas se puede aplicar sobre la zona afectada la siguiente decocción: Para tratar los eccemas se combina bardana con pensamiento, rabo de gato y cola de caballo. Se disponen dos cucharadas de la mezcla de estas plantas en 500 ml de agua. Se hierve durante dos minutos y se deja en reposo otros cinco. Se filtra la decocción, se empapa una gasa con ella y se aplica templada, realizando pequeños toques sobre la zona afectada dos veces al día.
Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»
Publicado en: Cuerpomente