Plantas Medicinales
Malvavisco, para la irritación de garganta
Expectorante y laxante natural.
El malvavisco (Althaea officinalis)es una de aquellas plantas que por sus amplias aplicaciones medicinales no falta nunca en las guías y formulaciones de fitoterapia. Su nombre genérico de Althaea deriva del término griego Altho, por sanar, y el nombre de la familia a la que pertenece, las malváceas, malake en griego, hace referencia a esta misma capacidad reparadora. Lo cierto es que el malvavisco ha tenido una gran importancia a lo largo de la historia, no sólo como bálsamo medicinal, sino y sobre todo como fuente providencial de alimentos en situaciones de carestía y hambre.
El malvavisco es una planta erecta de hasta dos metros de alto, toda ella recubierta de vellosidad, con las hojas triangular ovales y las flores colgantes, de color rosa pálido.
Crece en ambientes húmedos, en riberas fluviales, junto a pastizales y pantanos y cerca del mar. De la planta se cosechan las hojas y las flores, pero es en la raíz donde se concentra su mayor potencial curativo. Toda la planta es rica en mucílagos, pero en la raíz encontramos además arabina, pectina, flavonoides y ácidos fenólicos.
Fórmula contra la gripe
La mayor virtud del malvavisco es su capacidad como protector y reparador de las mucosas respiratorias y urinarias. Presenta un acusado efecto expectorante y antiinflamatorio, y se indica para aliviar la tos y despejar los conductos respiratorios en casos de catarro, gripe, faringitis, laringitis, bronquitis y como un apoyo válido contra el asma.
Para combatir la infección pulmonar, la irritación de garganta y acabar con la tos se recomienda la fórmula que combina malvavisco con otras plantas respiratorias como la pulmonaria, los brotes de abeto y el llantén mayor. En la proporción de una cucharada sopera rasa por vaso de agua, se pone a hervir 2 minutos y se mantiene en infusión cinco minutos más. Se filtra y se le añade una cucharadita de miel. Se recomiendan tres tazas calientes al día, cada cuatro horas.
Para combatir la afonía es útil una fórmula complementaria, que combina malvavisco con erísimo, junco de río (Holoschoemus romanus)y azúcar cande. Una cucharada sopera de cada ingrediente por medio litro de agua. Se hierve a fuego lento diez minutos, se filtra y se guarda en un termo, para ir bebiendo durante el día.
El malvavisco también actúa con eficacia en trastornos digestivos, contrarrestando el exceso de acidez y reparando las mucosas intestinales que hayan podido dañarse.
Se indica para aliviar casos de gastritis, úlcera gastroduodenales, colitis y síndrome del colon irritable. Muestra un efecto laxante suave pero decisivo en estreñimientos puntuales.
Fórmula laxante
Se recomienda el remedio que combina el malvavisco con otra planta laxante como es la frángula, en cantidades de 40 gramos por planta, más la mitad de anís verde. Tomando como cantidad orientativa una cucharada sopera rasa por 1/4 de litro de agua, se hierve tres minutos, se deja reposar diez y se filtra. Se aconseja beberlo por la noche, para que haga su efecto al día siguiente.
En aplicación externa, el malvavisco protege la piel, y es útil en morados, abscesos y quemaduras, y por su efecto antiinflamatorio, se muestra eficaz para rebajar el dolor en esguinces, tendinitis, etc.
Jordi Cebrián
Asesora: J. Mª. Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»