Plantas Medicinales
Regaliz, para aliviar el reflujo gastroesofágico
Eficaz contra la tos y la acidez.
La denominación genérica de la regaliz, Glycyrrhiza, define claramente sus características al fusionar los términos griegos glucos (por dulce) y rhiza (por raíz). La regaliz contiene ácido glicirricínico, una sustancia considerada cincuenta veces más dulce que el propio azúcar, lo que explica que se haya utilizado desde la antigüedad como un elemento insustituible para endulzar comidas.
Pero la regaliz es por sí sola una notable medicina natural, con múltiples aplicaciones terapéuticas, y ya en la antigua Grecia se utilizaba para tratar todo tipo de afecciones respiratorias.
La raíz de la regaliz (Glycyrrhiza glabra) se arranca en otoño y en algunas zonas durante el invierno. Se obtiene de plantas de tres o más años y se suele dejar a secar en el suelo. Contiene el ya citado ácido glicirricínico, saponinas como la glicirricina, flavonoides e isoflavonas como la glabrona, cumarinas, fitosteroles y glucosa, entre otros principios activos. Es la glicirricina la que confiere a la regaliz su acción edulcorante, expectorante y antiinflamatoria.
Tiene la capacidad de proteger las mucosas del aparato respiratorio y digestivo, paliando la posible inflamación, ayuda a cicatrizar las úlceras en el estómago e inhibe las secreciones gástricas. Se ha revelado como un remedio excelente para aliviar la
acidez y los espasmos gastrointestinales. En tal caso se puede preparar una decocción mezclando a partes iguales regaliz, poleo, cola de caballo y bolsa de pastor, en la proporción de una cucharada sopera rasa por taza de agua. Se hierve un par de minutos, se mantiene 10 en infusión y se toma una tacita después de cada comida. Una alternativa más sencilla es ensalivar la raíz seca de regaliz hasta que se deshaga en la boca, con lo que se consigue neutralizar la acidez estomacal.
No menos importante es como remedio contra la tos y las afecciones respiratorias, como gripe, laringitis, bronquitis y asma. Actúa como un antibiótico natural, que previene al organismo contra la acción de virus y bacterias.
Como calmante de la tos se puede preparar una fórmula que combine regaliz con tusílago, liquen de Islandia y amapola, tomando dosis iguales de las tres primeras y la mitad de amapola, en una equivalencia de una cucharada sopera por taza de agua. Se hierve dos minutos, se infunde diez y se bebe una taza caliente cada 4 horas.
Antirreumático
Por sus virtudes antiinflamatorias la regaliz se utiliza también para rebajar el dolor reumático y artrítico, y en uso externo para tratar heridas, llagas, aftas bucales e inflamaciones oculares.
La regaliz está considerada también un estimulante de las glándulas suprarrenales. Diversos estudios han demostrado que la glicirricina presenta una estructura química similar a las hormonas corticoides, lo que favorece su formación y podría ser útil como alternativa a determinados tratamientos hormonales.
Contraindicaciones
No obstante se desaconseja un consumo prolongado, como el que requerirían gastritis y úlceras, por cuanto se han observado ciertos efectos secundarios, como retención de líquidos y un aumento de la presión arterial. Por ello deben evitarlo los pacientes con hipertensión de origen renal, propensión a alteraciones del ritmo cardíaco, en combinación con curas para perder peso y en caso de insuficiencia hepática o renal aguda y prostatitis.
Jordi Cebrián
Asesora: J. Mª. Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»
Publicado en: Cuerpomente