Plantas Medicinales
Salicaria, remedio contra las diarreas
Su aporte de hierro la hace también recomendable en casos de fatiga y anemia.
Desde finales de primavera y durante el verano, los pastizales y las orillas de ríos, canales y acequias de casi toda la península Ibérica se adornan de vistosas flores de espigas rosadas. Es la explosión de las salicarias (Lythrum salicaria L.), una bella planta asociada a cursos de agua que en muchos puntos del país también se conoce por arroyuela. Con fines medicinales se cosechan las sumidades floridas.
La salicaria ya era bien conocida en la época de Dioscórides, que la recomendaba para la disentería. También se cuenta que los ejércitos europeos de los siglos XVII y XVII solían proveerse de reservas para combatir esta misma enfermedad, que causaba estragos en la tropa y la marinería.
De la salicaria llama la atención su elevado contenido en taninos, lo que explica su importancia como planta astringente, antidiarreica y antihemorrágica. Contiene también flavonoides, mucílagos, antocianósidos y sales minerales de hierro. Los herbolarios la dispensan principalmente como un excelente remedio natural para aliviar las diarreas nerviosas, estacionales o víricas y las provocadas por cambios de agua, colitis, intoxicaciones alimentarias leves o síndrome del colon irritable.
Para la diarrea, sobre todo si tiene un componente nervioso, los especialistas recomiendan combinar la planta con los frutos del rosal silvestre o escaramujos previamente deshuesados –por ser también buenos astringentes–, pasiflora y un corrector de sabor, como el anís estrellado. Se mezcla a partes iguales una cucharada rasa por vaso de agua, se hierve un par de minutos, se deja reposar otros diez y se cuela. Se pueden tomar dos o tres vasos al día, en función de la intensidad del episodio diarreico, mientras dure.
Para las diarreas más prolongadas, la salicaria conviene combinarla con plantas demulcentes como la malva o el llantén. De este modo, se reduce el riesgo de que se irriten las mucosas gástricas.
Remineralizante
Al aportar una buena dosis de hierro, la infusión simple de salicaria, o bien combinada con berro o alfalfa, se indica como apoyo para tratar estados de anemia, debilidad y falta de energía. Y mezclada con la bolsa de pastor y/o la milenrama, es una buena solución para aliviar y corregir menstruaciones abundantes y dolorosas. Basta tomarla en infusión los nueve días previos al periodo, en ayunas.
La infusión simple de salicaria también da buenos resultados para detener las hemorragias nasales y bucales. En el primer caso se aplica empapando un trozo de algodón y manteniéndolo firme sobre las fosas nasales; en el segundo con un enjuague completo. Alivia asimismo otras afecciones dermatológicas, como eccemas, forúnculos y urticarias.
La salicaria se puede encontrar en los herbolarios, además de como planta seca, en tintura, extracto líquido y polvos.
>Bálsamo para heridas y cortes
El uso tópico de salicaria con milenrama, tomillo y corteza de encina ayuda a limpiar heridas, desgarros, cortes y arañazos, y favorece su cicatrización.
Se añaden dos cucharadas de la mezcla de las cuatro plantas por medio litro de agua. Se hierve durante unos cinco minutos, se deja reposar otros diez y se cuela con cuidado. Se aplica regando, a chorro fino, la zona con la decocción, dos o tres veces al día. Las hojas frescas de salicaria en emplasto también ayudan a cicatrizar heridas y quemaduras.
Jordi Cebrián
Asesora: J Mª Teixé, herborista de «El Manantial de Salud»
Publicado en: Cuerpomente